Reseñas de libros de permacultura · Miguel Pereira
Ecological and General Systems.
An Introduction to Systems Ecology, de Howard T. Odum, 1983.
Mucho antes de que la permacultura tuviera nombre, Howard Odum ya estaba dibujando sus diagramas. David Holmgren ha reconocido que este libro dio a todo el sistema de diseño algunas de sus herramientas de pensamiento más claras, y es fácil ver por qué en cuanto empiezas a leerlo.
David Holmgren ha dicho que Odum «aportó un marco teórico y una herramienta conceptual que fue decisiva en el desarrollo del concepto de permacultura», al describir un enfoque sistémico de las interacciones entre las personas y el entorno que usa la energía como moneda: una única unidad para comparar y cuantificar todo el espectro de elementos y procesos naturales y humanos.
El entorno tiene organismos, agua, aire, máquinas humanas, suelos, ciudades, bosques, lagos y océanos, y lo que los conecta a todos son flujos de energía, incluidos los asociados a la materia y a la información.
El argumento de Odum es que el conocimiento humano del entorno, y de todas las relaciones entre los elementos que hay dentro de él, nosotros incluidos, nunca se trató como algo crítico para nuestra supervivencia. Durante casi toda la historia esa fue una suposición razonable. Dejó de serlo en cuanto nuestros actos pasaron a poder afectar a un ecosistema entero a la vez, y Odum escribió este libro desde un punto en el que ese cambio ya quedaba muy atrás.
«Como los seres humanos están dentro del sistema», dice, «ven tanto detalle que a menudo se quedan desconcertados.» Su respuesta es el modelo: una simplificación deliberada que sustituye a un sistema demasiado complejo para abarcarlo entero de una vez.
Las personas pueden aprender y entender modelos simplificados aunque no logren percibir el sistema completo de una vez. Construir modelos se vuelve aún más necesario si la mente humana ha de captar y entender el funcionamiento del sistema del que es una parte diminuta.
Tras presentar los sistemas y los modelos, Odum dedica los capítulos centrales a describir las distintas variantes de diseños y disposiciones de sistemas, en algunos puntos lo bastante técnicos como para que un lector general quiera ir despacio. El último tercio pasa a la interpretación: el papel de la producción y el consumo dentro de un sistema, trabajado con ejemplos que van de la relación de una vaca con los microbios de su propio aparato digestivo al funcionamiento de la economía de todo un país.
Dos leyes reaparecen una y otra vez. La primera es la ley de conservación: dentro de un sistema, la energía nunca se crea ni se destruye, solo se transforma de una forma en otra. La segunda es que cada almacenamiento y cada proceso del camino pierde algo de energía en forma de calor. Una vez que tienes esas dos leyes, y la costumbre de dibujar el diagrama, casi todo el resto del libro consiste en aplicarlas con paciencia a distintas escalas, desde una pila de compost hasta una economía nacional.
Es casi como la programación informática aplicada a la permacultura.
Nada de esto tiene que acabar en un diagrama formal para resultar útil. Entender un sistema, sus partes, sus relaciones y sus vías de energía está muy cerca del trabajo diario de un diseño en permacultura, dibujes o no las flechas. Odum expresó esa aspiración con más claridad que la mayoría: los modelos más valiosos son los bastante sencillos como para tenerlos en la cabeza y, a la vez, bastante ricos como para explicar, predecir y orientar una decisión.
Así que sal ahí fuera y diseña tu patio trasero como si estuvieras diseñando el mundo.
Más cosas del estante.
Esta reseña se suma al resto de la lista de lecturas reunida a lo largo de una década de Certificados de Diseño en Permacultura, y de las estanterías físicas de las que salió.
